Preámbulo:
La salud es un derecho humano fundamental y un pilar esencial para el desarrollo sostenible de las sociedades.
El sistema sanitario español ha demostrado importantes avances en la mejora de la salud de la población y en la promoción del bienestar general.
Sin embargo, aún existe margen de mejora en cuanto a la incorporación de la perspectiva de la interacción sexo género en la atención sanitaria, un nuevo enfoque es necesario para garantizar que todas las personas reciban una atención adecuada, equitativa y de calidad.
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En los últimos años se han puesto en marcha diversas iniciativas para incorporar la perspectiva de género en los
procesos asistenciales, fomentar la investigación y actualizar protocolos clínicos. Estas acciones buscan crear un marco
común que facilite la mejora de la equidad en salud. Asimismo, organizaciones internacionales como la Organización
Mundial de la Salud (OMS) subrayan que la igualdad de género en salud mejora los resultados sanitarios, contribuye
al bienestar general y favorece el progreso de las comunidades. La salud de las mujeres debe abordarse desde una
perspectiva integral y holística desde el punto de vista biológico, social, económico y cultural, puesto que todo ello
afecta a su bienestar físico y emocional. Este enfoque amplio, permite identificar y corregir disparidades que influyen
en su salud y calidad de vida, promoviendo, al mismo tiempo un sistema sanitario más equitativo y sensible a sus
necesidades específicas.
En este contexto, surgió el Documento Mirada, como una aportación concreta y necesaria para avanzar en la
integración de la perspectiva de género en el sistema sanitario de nuestro país. Fundamentado en el consenso de
personas expertas y en la evidencia científica, este Documento tiene como propósito reconocer, visibilizar y expresar
los sesgos de género aún presentes en el sistema sanitario, así como establecer los principios que deben guiar su
abordaje.
Por lo tanto, reconocemos que la equidad en salud es un derecho fundamental y un imperativo ético, social y sanitario.
Mejorar la salud de las mujeres y garantizar la mejor calidad en la atención sanitaria requiere un enfoque integral y
sensible a las diferencias entre la salud de mujeres y hombres en todas las áreas del sistema sanitario.
Este Manifiesto es el inicio de una nueva etapa. Evolucionamos hacia una fase de enfoque, orientada a la acción
estratégica, el desarrollo de compromisos concretos y la generación de impacto medible en el sistema sanitario. Todo
ello, desde la colaboración y corresponsabilidad de los distintos agentes implicados y comprometidos con un sistema
sanitario más justo, eficaz y equitativo.
Principios Rectores:
- Promover un enfoque inclusivo, multidisciplinar y basado en la evidencia científica que permita incorporar de manera gradual la perspectiva de género en el ámbito sanitario.
- Fomentar un sistema sanitario sensible a las necesidades de todas las personas que garantice la calidad asistencial, el acceso equitativo y la mejora continua.
- Impulsar políticas públicas, investigación e innovación orientadas a cerrar las brechas de género en salud y mejorar la calidad de vida de todas las personas.
Ejes de Acción:
Los ejes de acción que se presentan a continuación describen áreas fundamentales para promover un cambio
estructural que favorezca la incorporación de la perspectiva y la equidad en todos los ámbitos relacionados con la
salud y el bienestar de las mujeres.
En este marco conceptual, las acciones están dirigidas a promover una nueva mirada a la salud en los actores
clave del ámbito sanitario y de otros sectores relacionados con el bienestar de las mujeres, como Salud, Educación,
Igualdad, Ciencia, Trabajo e Innovación. Para ello, se buscará la colaboración de ministerios, comunidades autónomas,
instituciones públicas, empresas privadas, profesionales sanitarios, asociaciones de pacientes y la comunidad
científica.
Así pues, los ejes de acción son los siguientes:
1. Sensibilización y Educación:
- Generar conciencia sobre la importancia de las diferencias de salud entre mujeres y hombres en la
ciudadanía, profesionales sanitarios e instituciones, formando a todos los actores para reconocer y abordar estas
disparidades.
2. Formación y Capacitación Profesional:
- Fomentar la inclusión de la perspectiva de género en la formación sanitaria oficial y continuada, así como
en la divulgación científica y social, garantizando que la capacitación llegue tanto a profesionales en ejercicio
como a nuevas generaciones de sanitarios.
- Facilitar herramientas formativas que permitan identificar y corregir sesgos de género en la práctica clínica,
mediante el desarrollo de metodologías específicas y recursos accesibles para su implementación en todos los
niveles asistenciales.
3. Investigación e Innovación:
- Impulsar estudios científicos que aborden las diferencias de género en salud y promuevan soluciones
innovadoras, incluyendo la adopción de tecnologías sanitarias que consideren estas diferencias y mejoren la
calidad asistencial.
- Garantizar la participación equitativa de hombres y mujeres en la investigación biomédica y clínica,
fomentando la transparencia y publicación de resultados desagregados por sexo, y asegurando que esta
información se traduzca en mejoras concretas para la salud de las mujeres.
4. Revisión y Actualización de Protocolos y Guías Clínicas:
- Revisar y actualizar guías clínicas y documentos de consenso para asegurar que integren adecuadamente la
perspectiva de la interacción sexo-género, especialmente en patologías donde existan sesgos reconocidos.
- Desarrollar y actualizar protocolos específicos para mejorar la calidad de la atención sanitaria, con la
participación coordinada de los equipos de atención primaria, farmacia comunitaria y del entorno hospitalario en
su aplicación práctica.
- Promover modelos asistenciales que incluyan esta sensibilidad y aseguren una atención sanitaria equitativa y
de calidad, adaptada a las necesidades diferenciadas por sexo y género y aplicable tanto en la práctica hospitalaria
como en atención primaria y farmacia comunitaria.
5. Medición, Evaluación y Seguimiento:
- Establecer sistemas de evaluación que permitan monitorizar el impacto de las políticas implementadas,
garantizando su efectividad a través del análisis de indicadores específicos de equidad de género.
- Incorporar dichos indicadores específicos en la planificación estratégica de salud pública para evaluar
continuamente las políticas implementadas y ajustar estrategias de manera progresiva.
6. Cooperación Interinstitucional:
- Promover la coordinación entre ministerios, comunidades autónomas, sociedades científicas, organizaciones
profesionales, administraciones públicas, empresas privadas y asociaciones de pacientes para garantizar un
enfoque integral y multisectorial.
- Impulsar el trabajo conjunto para compartir experiencias, conocimientos y buenas prácticas que fortalezcan
la sensibilidad hacia las diferencias de sexo y género en la salud, asegurando su adopción en todos los niveles del
sistema sanitario.