Qué propone
El proyecto traslada la interacción de sexo-género a todo el itinerario asistencial, prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento mediante seis ejes coordinados: Formación, Sensibilización, Investigación, Guías y protocolos, Circuitos y coordinación, y Medición. El objetivo es reducir sesgos clínicos, mejorar resultados y hacer el sistema más eficiente y equitativo, mediante acciones concretas consensuadas por un panel multidisciplinar y recogidas en los documentos del proyecto.
FMejora de la Formación de los profesionales sanitarios
La incorporación de la perspectiva de género comienza por formar a quienes atienden a pacientes. Debe ser transversal (grado, especialidad y formación continuada), práctica y orientada por especialidad, para que cada decisión clínica o de gestión se tome con comprensión de la interacción sexo-género.
Ausencia de contenidos sexo-género en planes de estudio.
Materiales docentes con sesgos androcentristas.
Falta de capacitación en comunicación con enfoque de género.
Recursos limitados (especialmente en Atención Primaria).
Poca evidencia difundida con análisis desagregados por sexo/género.
Integración curricular y especialidad:
Ampliar contenidos sexo-género en grados y mantenerlos en MIR/EIR/FIR; actualizar libros y recursos digitales.
Formación continuada:
Grupos inter-sociedades para materiales por especialidad; cursos/talleres en cascada; simposios en congresos.
Evidencia y pacientes:
Revisiones críticas por patología y materiales informativos para pacientes.
Comunicación clínica:
Entrenar escucha activa y lenguaje inclusivo.
Mejor calidad y equidad asistencial; menos sesgos en diagnóstico-tratamiento-seguimiento; mayor confianza profesional-paciente y sistema más eficiente.
SImpulso a la Sensibilización de la sociedad
La equidad no se logra solo en consulta: requiere cambio cultural y corresponsabilidad. La sensibilización debe adaptarse a edades, contextos y canales (educativos, comunitarios y digitales).
Estereotipos de género persistentes.
Información poco accesible o no segmentada.
Mensajes preventivos no adaptados a realidades femeninas.
Baja corresponsabilidad en cuidados.
Coordinación limitada entre sanidad-educación-igualdad-medios.
Escuela-Universidad-Comunidad:
Talleres con profesionales de salud; campañas en RRSS/medios; jornadas anuales de buenas prácticas.
Mensajes adaptados:
Colaboración con líderes comunitarios, influencers, ONGs y profesionales.
Corresponsabilidad y SR:
Promover uso equitativo de anticoncepción y reforzar salud sexual-reproductiva; farmacia comunitaria como canal.
Políticas de conciliación
Y permisos parentales en familias con problemas de salud.
Mayor conciencia social, participación ciudadana y prevención efectiva; reducción de brechas por cambio de normas y comportamientos.
IRedefinición de la Investigación con perspectiva de sexo-género
La investigación ha tendido a invisibilizar diferencias sexo-género (muestras no representativas y ausencia de análisis desagregados), generando vacíos que afectan eficacia y seguridad.
Infrarrepresentación femenina en ensayos.
Pocos análisis de respuesta y efectos adversos por sexo.
Falta de requisitos formales de sexo-género en financiación y evaluación ética.
Difusión limitada de resultados desagregados.
Marco institucional:
Declaración de sociedades científicas y adopción de criterios sexo-género en convocatorias públicas.
Diseño de estudios:
Muestras representativas según prevalencia y morbilidad; análisis desde el protocolo.
Ética y guías:
Criterio de interacción sexo-género en CEIm y uso de SAGER.
Financiación:
Becas, subvenciones específicas y apoyo a proyectos en marcha.
Diagnósticos y tratamientos más precisos y seguros; evidencia aplicable a toda la población; mejor retorno de la inversión en salud.
PAdaptación de guías y Protocolos a las necesidades de sexo y género
Muchas guías se basan en evidencia predominantemente masculina. Adaptarlas implica incorporar sexo-género desde el guion inicial y asegurar su aplicación práctica en consulta.
Criterios diagnósticos/terapéuticos no diferenciados cuando procede.
Falta de instrumentos para aplicar recomendaciones (HCE).
Escasa coordinación multi-especialidad para implementar cambios.
Revisión integral:
Comités con expertise en sexo-género y sociedades científicas; actualización de tecnologías y consensos.
Herramientas clínicas:
Cuestionario inicial de factores sexo-género; alertas y ayudas en historia clínica electrónica.
Difusión y formación:
Presentación en congresos y publicaciones; materiales operativos por nivel asistencial.
Menos sesgos clínicos, decisiones más alineadas con la evidencia y equidad real en la práctica diaria.
CDinamización de los Circuitos asistenciales y coordinación multidisciplinar
La equidad requiere circuitos fluidos y coordinación entre niveles y especialidades para evitar demoras, fragmentación y pérdida de información con impacto diferencial en mujeres.
Brechas entre AP y especializada.
Poca incorporación de la mirada de género en derivaciones y seguimientos.
Falta de unidades/redes multidisciplinares.
Desigual acceso en zonas rurales y colectivos vulnerables.
Protocolos compartidos
AP-Hospital (derivación con enfoque de género).
Unidades y redes
Multidisciplinares; jornada nacional y colaboraciones internacionales.
Formación de equipos
En coordinación con criterios de equidad.
Salud digital
Alfabetización y plataformas para citas/seguimiento continuo.
Atención continua, integrada y personalizada; reducción de retrasos y mejor experiencia paciente-profesional, con enfoque de género en cada paso.
MActivación de Mecanismos para el seguimiento y medición de avances
Sin medición, no hay cambio sostenible. Se requieren indicadores, trazabilidad de la información y una plataforma nacional que visibilice iniciativas y resultados.
Pocos indicadores desagregados por sexo en la gestión sanitaria.
Integración insuficiente en la planificación estratégica.
Falta de transparencia y repositorios comunes de buenas prácticas.
Indicadores
Acordar métricas de inclusión de género en todas las fases asistenciales.
Planificación
Integrar indicadores en planes y cuadros de mando.
Plataforma nacional
Para registrar iniciativas y resultados.
Seguimiento clínico
Puntos clave documentados en crónicos y trazabilidad inter-niveles.
Implementación efectiva, transparencia y replicabilidad de buenas prácticas; orientación de recursos hacia mayor impacto y mejora continua.